Mostrando entradas con la etiqueta licántropos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta licántropos. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de febrero de 2010

La última y no vamos (de licántropos)

De las incontables aportaciones que el séptimo arte ha hecho al mito de la licantropía en los últimos años, desde las indispensables “Aullido” (Dante, 1981) y “Un hombre lobo americano en Londres” (Landis, 1981), hasta sus apariciones en El Gran pez (Burton, 2003) o “Harry Potter y el prisionero de Azkaban” (Cuarón, 2004), destaca una modesta producción británica titulada en español “Luna llena” (Dog soldiers, Neil Marshall, 2002), la cual –según yo- no tuvo exhibición comercial en México y llegó directamente al mercado del DVD –todavía puede comprarse a un precio ridículo en algunas cadenas de supermercados-. Convencido de sus virtudes, me la presentó mi buen amigo Rafael Aviña, diletante y experto del cine de horror. Tenía absoluta razón. Su premisa es simple. De hecho narra un drama de supervivencia mil veces visto: en nuestra época, un grupo de soldados ingleses realiza un ejercicio en una extensa boscosa y antes que alguien grite “hombres lobo”, los milicianos luchan por sus vidas contra estos monstruos, atrincherándose en una cabaña que nos recuerda mucho a “La noche de los muertos vivientes” (Romero, 1968). A pesar de su armamento y preparación, poco pueden hacer los militares ante el enemigo. Los efectos de maquillaje y el diseño de sus lobos antropomorfos tienen una notable influencia de los monstruos de la película de Joe Dante y están realizados con gran dignidad y economía. Al igual que el Alien de Ridley Scott, las bestias aparecen brevemente, solamente lo necesario para causar angustia en el espectador. Y lo logran. Definitivamente es una película que podemos disfrutar y debemos ver.

Se abre paso a zarpazos

Por Rafael Aviña

Gran Bretaña, 1891: han pasado tres años desde que Jack el destripador causara conmoción y una nueva bestia baña de sangre la zona rural de Blackmoore. Se trata de un furioso licántropo, capaz de arrancar cabezas de un zarpazo, que arrastra una maldición ancestral desatada por la luna llena; sólo puede ser redimido por el amor y destruido por una bala de plata.
Arrumbado a figura secundaria en la galería de los grandes monstruos del cine y la literatura, el hirsuto hombre lobo, regresa a los escenarios con esta notable, violenta y entretenida actualización fílmica.
Para ello, ha contado con un par de eficaces guionistas curtidos en el thriller, la sangre y el horror: Andrew Kevin Walker (8 mm , Seven , El jinete sin cabeza ) y David Self (Camino a la perdición , La maldición ), inspirados a su vez en el estupendo guión de Curt Siodmak para la cinta homónima de 1941 dirigida por George Waggner y protagonizada por Lon Chaney Jr.
El hombre lobo (EE Gran Bretaña, 2010) resulta un digno y vertiginoso remake dirigido por el habilidoso Joe Johnston (Rockeeter , Jumanji , Parque Jurásico 3 ), experto en efectos especiales como lo muestra la impresionante transformación del protagonista a cargo del afamado especialista Rick Baker –el mismo de El hombre lobo americano en Londres de John Landis-.
No faltan las cabalgatas a la luz de la luna, el bosque siniestro, las viejas tabernas, las mansiones que ocultan secretos: “El pasado es una selva de horrores ”,los prejuicios y los miedos racistas y las indagaciones policiacas de un detective victoriano.
Tampoco falta la tortura psiquiátrica como símbolo de la “modernidad ” científica y por supuesto, los brutales ataques de un hombre trastocado en bestia por una herencia maldita, en ésta gran reelaboración de los relatos de horror gótico al estilo de la Universal y la Hammer Films.
Lawrence Talbot (Del Toro) es un dramaturgo que regresa al hogar paterno luego de la espantosa muerte de su hermano, para descubrir no sólo los misterios que oculta su padre (Hopkins) o el amor representado en su cuñada (Blunt) , sino su propio lado oscuro.
La historia resulta un buen pretexto para recuperar los grandes mitos fílmicos, en un relato donde la constante intromisión de lo onírico y los efectos shock, se mezclan con una inusitada violencia gore que roza el humor negro

lunes, 22 de febrero de 2010

Lobos contra vampiros

De la saga cinematográfica inaugurada por “Inframundo” (Len Wiseman, 2003), interesante híbrido con notables influencias de Matrix (Wachowski, 1999) y películas neo dark como Ciudad en tinieblas (Proyas, 1998), vale la pena examinar su tercera entrega “Inframundo, la rebelión de los Lycan” (Patrick Tatopoulos, 2009). La historia, una precuela, propone el inicio de la rivalidad entre estas dos estirpes malditas, tan explotada en tiempos recientes en la literatura o el juego de rol y que conocimos escuetamente en flashbacks en la primera parte. Lucian (Michael Sheen), una especie de mesías de los hombres lobo y predilecto del tirano vampiro Viktor (Bill Nighy), mantiene un amorío ilícito con Sonja (Rhona Mitra), la hija de éste. Las consecuencias de este romance prohibido –completamente Shakespereano- son trágicas y dan inicio a la insurrección del título. La tercera parte de la serie, dirigida por el responsable de la imagen y maquillaje de los licántropos en las películas predecesoras es un relato eficaz que no puede evitar una lectura de lucha de clases y hace que nos pongamos del lado de los oprimidos. Los hombres lobo son los Morlock que nos presenta Herbert George Wells en La máquina del tiempo; son los proveedores de las comodidades de los Eloi, trastocados aquí en vampiros. Por demostrar ser un producto redituable, se ha anunciado una cuarta película, en la que regresará Kate Beckinsale como la vampira Selene. Al menos la cinta no podría ser peor que su segunda parte o la inminente continuación de la serie Crepúsculo. Espero.

jueves, 18 de febrero de 2010

Para leer en la luna llena

Dos libros que todos los adeptos de los hombres lobos deben tener son la estupenda antología Los hombres lobo, publicada en 2001 por la indispensable editorial Siruela. No sólo cuenta con un estupendo ensayo preliminar de Jacobo Siruela, sino con relatos del siglo XIX, como El lobo blanco de las montañas Hartz (1837) del capitán Fredercik Marryat. Más reciente es la antología El mito del hombre lobo (su edición de pasta dura lleva el título de El hombre lobo insólito), editada en España por Timun mas en 1996. Su compilador, la gloria de la ciencia ficción Harlan Ellison, reúne una interesante serie de relatos de autores contemporáneos –como Robert Silverberg, Larry Niven y Phillip José Farmer- con el pretexto de homenajear a la cinta clásica de 1941, a la que me he referido abundantemente. Corona el compendio una filmografía de Leonard Wolf. El apellido del investigador que cierra el libro nunca fue más adecuado.

martes, 16 de febrero de 2010

¿Lobo, estás ahí?

Es cierto que Joe Johnston parecía la opción menos idónea para dirigir la reelaboración de El Hombre Lobo. Su trayectoria incluye cintas como Querida, encogí a los niños, Rocketeer, Jumanji y Parque Jurásico III. Discípulo de Steven Spielberg, Johnston ha demostrado ser un hábil usuario de los efectos especiales. Si bien la calidad de sus productos es cuestionable para muchos, sus películas han demostrado ser entretenimientos eficaces. Yo las disfruté en su momento. De cuán redituables fueron, económicamente hablando, no discutiré pues las cifras hablan por sí mismas. De su desempeño como director de El Hombre Lobo (The wolfman, 2010), sólo puedo dedicarle las mayores alabanzas. Por principio contaba con ingredientes de primera calidad: el estupendo y respetuoso guión de Andrew Kevin Walker (Seven, El club de la pelea, La leyenda del jinete sin cabeza) y David Self que rinde homenaje al espíritu del que nos presentara Curt Siodmak en 1941, un sólido elenco que incluye a los laureados Benicio del Toro y Antony Hopkins, Emily Blunt, Hugo Weaving y Gerldine Chaplin en una aparición especial como la gitana Maleva, un espléndido diseño de arte y extraordinarias secuencias de transformación a cargo del talentoso Rick Baker, nombre siempre asociado a la zooantropía gracias a “Un hombre lobo americano en Londres” y al video musical “Thriller”, que semeja notablemente –con toda intención- al que creara Jack Pierce para la película predecesora. El propio Baker, por cierto, tiene una breve aparición en la cinta.
El hombre lobo de 2010 no es un estricto remake, pues toma personajes y situaciones de la cinta original y los lleva en nuevas direcciones que incluyen tortuosos secretos familiares, la fascinación de la comunidad médica victoriana por los casos médicos extraordinarios, una referencia tangencial del caso de Jack el destripador y tributos a otras cintas memorables sobre licántropos, como aquella masacre urbana de “Un hombre lobo americano en Londres” (John Landis, 1981) o el enfrentamiento climático de “Lobo” (Mike Nichols, 1994).
Si algo debiera reprocharle a este respetuoso trabajo es la ausencia de un elemento que caracterizó al protagonizado por Lon Chaney, Jr. Su Lawrence Talbot es melancólico, pleno de remordimientos, muy semejante al adicto que se recupera de sus excesos y sufre por las acciones que realizó bajo el efecto de los paraísos artificiales. Su humanidad está en permanente conflicto con la bestia que se libera las noches de luna llena. Es muy diferente del vampiro melancólico que tanto he criticado, el que llora y se lamenta de su condición. Lawrence Talbot no tiene control sobre su otro yo. El hombre y el monstruo son dos entidades independientes, nunca conciliadas. He ahí su maldición. Escuché ayer en la radio a un crítico calificar la película de “asquerosa” y “que no ha superado el maquillaje de Thriller”. Estoy en total desacuerdo. La película de Johnston trae con gran vigor a un personaje clásico al nuevo milenio. Es una historia sencilla, sin pretensiones académicas. Posiblemente el nacimiento de una franquicia. Finalizaré con un ejercicio de imaginación. Si Guillermo del Toro, una vez realizado “El Hobbit”, lleva a cabo su proyecto de hacer una nueva versión de “Frankenstein” para los estudios Universal –el hogar de los grandes monstruos-, y si recordamos que este personaje cruzó su camino con Lawrence Talbot en “Frankenstein contra el hombre lobo” (Roy William Neill, 1943), me encantaría ver nuevamente la batalla de estos dos colosos. Mi primera petición de este año a Santa Claus .

domingo, 14 de febrero de 2010

El ancestro del lobo

Creighton Tull Chaney nació muerto el 10 de febrero de 1906. Su padre, el memorable actor del cine mudo Lon Chaney, lo tomó en brazos, lo llevó hasta la superficie del lago congelado de Belle Isle, Oklahoma, hizo una fisura en el hielo con un martillo, sumergió al pequeño en el agua helada y lo devolvió a la vida. Años después, al seguir los pasos de su progenitor, advirtió que usar su nombre le abría muchas puertas. Adoptó pues el de Lon Chaney, Jr. Su inicio en la profesión actoral fue caracterizado por papeles que si bien le valieron el reconocimiento de la crítica no le merecieron mayor notoriedad. El año de 1941, en pleno furor por las cintas de horror y con horrores reales de fondo (la Segunda Guerra Mundial), los estudios Universal decidieron filmar una historia de licántropos que emulara el éxito de Drácula o Frankenstein. El hombre lobo fue dirigida por George Waggner (quien posteriormente dirigiría muchos de los episodios televisivos del Batman de Adam West) y contó con un espléndido guión de Curt Siodmak, hoy por hoy el responsable de articular la imagen moderna del licántropo en la cultura popular. Tal vez la pieza más notable de la cinta fue la elección de Lon Chaney, Jr. para representar al atormentado Lawrence Talbot, el heredero mordido por un hombre lobo y que consecuentemente se convierte en uno. La película es grandiosa, uno de los mejores especímenes de su tipo y su tiempo. Brilla con luz propia entre otros títulos de ese año, como El halcón maltés o el Ciudadano Kane. Si su padre fue conocido como “El hombre de los mil rostros”, Lon Chaney, Jr. tuvo uno solo, el del trágico licántropo Lawrence Talbot. Nació para interpretar el papel y siempre estuvo orgulloso de la fama que le ofreció. Repitió su caracterización en uno de los primeros crossover que recuerdo, Frankenstein contra el hombre lobo (Roy William Neill, 1943) y, en sus últimos años de gloria, en La casa del terror (Gilberto Martínez Solares, 1959), al lado de Germán Valdés “Tin Tán”, otro actor único e irrepetible como él.
Recordemos, en el 104 aniversario del nacimiento de Lon Chaney, Jr., la advertencia que le hizo la gitana Maleva en su película más recordada como un aperitivo antes de ver la reaparición de su mejor creación en el cine:
Incluso el hombre puro de corazón
Que reza sus oraciones de rodillas
Puede convertirse en lobo si la flor del lobo florece en la montaña
Y con luz pura la Luna llena brilla en el cielo de octubre.

jueves, 11 de febrero de 2010

Ya viene el lobo

A diferencia del vampiro, el hombre lobo adolece de un relato canónico que haga justicia a su trágica y sanguinaria naturaleza. Lo más cercano es el cuento El lobo blanco de las montañas Hartz, de Frederick Marriat (1837), contenido en la recomendable antología El Hombre Lobo (Siruela, 2001). No obstante el licántropo debe, en mejor medida, su reputación al séptimo arte. Ya en esta bitácora publiqué una abundante filmografía para el que desee adentrarse en sus misterios. El cine, con sus elaboradas secuencias de transformación, es tal vez el medio idóneo para perpetuar su estirpe maldita. Hoy por la noche es el estreno del remake de la cinta clásica de 1941 El hombre lobo, dirigida ahora por Joe Johnston. Los avances, en los que el devoto del cine de horror puede deleitarse con una reconstrucción fiel de la vestimenta y ambientes de la Inglaterra victoriana, con su fascinación por los casos médicos como sucedió con John Merryck, el hombre elefante, y una respetuosa reproducción del maquillaje que creara Jack Pierce para Lon Chaney, Jr., uno de los monstruos más famosos del panteón fílmico de Norteamérica, la hacen más que deseable. Veamos si el puertorriqueño Benicio del Toro puede emularlo. No puedo esperar.

viernes, 7 de agosto de 2009

Que viene el lobo

Las creencias de la transformación de hombres y mujeres en bestias es tan antigua como la humanidad misma. Encontramos pruebas de ello en obras literarias como la Epopeya de Gilgamesh, el Antiguo Testamento y la Odisea. Entre esta variedad de seres terribles sobresale la figura del licántropo, mejor conocido como hombre lobo. El término proviene de la leyenda del rey Licaón y se utiliza para designar a la persona que por diversas causas (una maldición, magia, el ataque de otro de estos seres, cuestiones hereditarias o trastornos mentales) sufre una metamorfosis que lo convierte en un lobo sediento de sangre. El hombre lobo es un reflejo de nuestra esencia primitiva, la pasión incontenible, el triunfo del instinto salvaje sobre la razón.
La cinematografía ha sido responsable de enriquecer el mito del licántropo, en gran medida por la posibilidad del impresionante despliegue de efectos especiales para las secuencias de la transformación. La imagen de una mujer desvalida perseguida por uno de estos monstruos en un páramo desolado, a la luz de la luna llena, es un tour de force para muchos cineastas y familiar para todos nosotros. Ya en el año de 1913 se había realizado una primera aproximación fílmica de dieciocho minutos al tema, titulada Werewolf, seguida de dos o tres cintas francesas, pero no fue hasta el año de 1935 en que el mito se establece plenamente con la estupenda cinta The Werewolf of London de Stuart Walker, y se consolida en 1941 con el estreno de The Wolfman de George Waggner, protagonizada por el memorable Lon Chaney, Jr. como el atormentado Lawrence Talbot.
El 18 de junio de 2005 Cadáver exquisito y Casa del Lago de la Universidad Nacional Autónoma de México organizaron el maratón de cine “El Ciclo del Hombre Lobo”, que tomó su nombre como un respetuoso homenaje a la novela homónima de Stephen King, y pretendió develar los múltiples rostros de la licantropía y su evolución en el Séptimo Arte con una selección de películas de Reino Unido, España, México y Estados Unidos. Todas ellas demuestran no sólo la universalidad del mito, sino su inquietante presencia en el imaginario colectivo y en las zonas más oscuras del ser humano. Como recomendaciones para este fin de semana, he aquí sólo algunas de las cintas que consideramos para proyectar en esa ocasión.

  • El Hombre Lobo de Londres” (Werewolf of London. Estados Unidos, 1935). Dirigida por Stuart Walker. Producida por Stanley Bergerman, Robert Harris y Carl Laemmle Jr. Escrita por Robert Harris, John Colton y Harvey Gates. Fotografía de Charles J. Stumar. Música de Karl Hajos. Diseño de producción de Albert S. D'Agostino. Con las actuaciones de Henry Hull (Dr. Wilfred Glendon), Warner Oland (Dr. Yogami), Valerie Hobson (Lisa Glendon), Lester Matthews (Capitán Paul Ames), Lawrence Grant (Sir Thomas Forsythe), Spring Byington (tía Ettie Coombes) y Clark Williams (Hugh Renwick). 75 min. Blanco y negro. 35 mm.
  • El Hombre Lobo” (The Wolf Man. Estados Unidos, 1941). Dirigida por George Waggner. Producida por George Waggner. Escrita por Curt Siodmak. Fotografía de Joseph A. Valentine. Música de Charles Previn, Hans J. Salter y Frank Skinner. Diseño de producción de Jack Otterson. Efectos de maquillaje de Jack Pierce. Con las actuaciones de Lon Chaney Jr. (Larry Talbot), Claude Rains (Sir John Talbot), Warren William (Dr. Lloyd), Ralph Bellamy (Coronel Paul Montford), Bela Lugosi (Bela), Maria Ouspenskaya (Maleva), Evelyn Ankers (Gwen Conliffe), J.M. Kerrigan (Charles Conliffe) y Fay Helm (Jenny Williams). 70 min. Blanco y negro. 35 mm.
  • Frankenstein contra el Hombre Lobo” (Frankenstein meets the Wolf Man. Estados Unidos, 1943). Dirigida por Roy William Neill. Producida por George Waggner. Escrita por Curt Siodmak. Fotografía de George Robinson. Música de Hans J. Salter. Diseño de producción de John B. Goodman. Efectos de maquillaje de Jack Pierce. Con las actuaciones de Bela Lugosi (el monstruo de Frankenstein), Lon Chaney Jr. (Larry Talbot/el Hombre Lobo), Ilona Massey (baronesa Elsa Frankenstein), Patric Knowles (Dr. Frank Mannering), Lionel Atwill (Mayor de Vasaria), Maria Ouspenskaya (Maleva) y Dennis Hoey (Inspector Owen). 74 min. Blanco y negro. 35 mm.
  • La Loba” (Los horrores del bosque negro. México, 1965). Dirigida por Rafael Baledón. Escrita por Ramón Obón. Fotografía de Raúl Martínez Solares. Música de Raúl Lavista. Con las actuaciones de Kitty de Hoyos (Clarisa Fernández), Joaquín Cordero (Dr. Alejandro Bernstein), Columba Domínguez (Marcela de Fernández), José Elías Moreno (Profesor Fernández), Noé Murayama (Cazador de Lobos), Adriana Roel (Alicia Fernández), Jorge Russek (Comisario). 85 min. Blanco y negro. 35 mm.
  • La maldición del Hombre Lobo” (The Curse of the Werewolf. Reino Unido, 1961). Dirigida por Terence Fisher. Producida por Anthony Hinds y Michael Carreras. Escrita por Anthony Hinds (como John Elder), basada en la novela “El Hombre Lobo de Paris” de Guy Endore. Fotografía de Arthur Grant. Música de Benjamin Frankel. Diseño de producción de Bernard Robinson. Con las actuaciones de Oliver Reed (Leon Corledo), Clifford Evans (Don Alfredo Corledo), Catherine Feller (Cristina Fernando), Anthony Dawson (Marqués Siniestro), Josephine Llewellyn (Marquesa) y Richard Wordsworth (Beggar). 91 min. Color. 35 mm.
  • La hora del lobo” (Vargtimmen. Suiza, 1968). Dirigida por Ingmar Bergman. Producida por Lars-Owe Carlberg. Escrita por Ingmar Bergman. Fotografía de Sven Nykvist. Música de Lars Johan Werle. Diseño de producción de Marik Vos-Lundh. Con las actuaciones de Max von Sydow (Johan Borg), Liv Ullmann (Alma Borg), Gertrud Fridh (Corinne von Merkens), Georg Rydeberg (Lindhorst), Erland Josephson (Barón von Merkens), Gudrun Brost (Gamla Fru von Merkens), Bertil Anderberg (Ernst von Merkens) y Ingrid Thulin (Veronica Vogler). 90 min. Blanco y negro. 35 mm.
  • Santo vs. las lobas” (México, 1972). Dirigida por Jaime Jiménez Pons. Con las actuaciones de Rodolfo Guzmán Huerta (El Santo), Emilia Carranza (Julieta), Rodolfo de Anda (Cesar y Eric Harker), Federico Falcón (Jaime Pons), Carlos Jordán (Dr. Jeremías Marcus), Nubia Martí (Eloisa), Gloria Mayo (Adriana), Bruno Rey (Capitán Pacheco), Carlos Suárez (Gitano). 89 min. Color. 35 mm.
  • Aullido” (The Howling. Estados Unidos/Reino Unido, 1981). Dirigida por Joe Dante. Producida por Daniel H. Blatt, Jack Conrad, Michael Finnell y Steven A. Lane. Escrita por John Sayles y Terence H. Winkless, basada en la novela de Gary Brandner. Fotografía de John Hora. Música de Pino Donaggio. Diseño de producción de Robert Burns. Efectos de maquillaje de Rick Baker. Con las actuaciones de Dee Wallace (Karen White), Patrick Macnee (Dr. George Waggner), Dennis Dugan (Chris), Christopher Stone (William Neill), Belinda Balaski (Terry Fisher), Kevin McCarthy (Fred Francis), John Carradine (Erle Kenton), Slim Pickens (Sam Newfield), Elisabeth Brooks (Marsha Quist), Robert Picardo (Eddie Quist) y Peter Coyote. 91 min. Color. 35 mm.
  • Un hombre lobo americano en Londres” (An american Werewolf in London. Estados Unidos/Reino Unido, 1981). Dirigida por John Landis. Producida por George Folsey Jr. Escrita por John Landis. Fotografía de Robert Paynter. Música de Elmer Bernstein. Diseño de producción de Leslie Dilley. Efectos de maquillaje de Rick Baker. Con las actuaciones de David Naughton (David Kessler), Jenny Agutter (Alex Price), Griffin Dunne (Jack Goodman), John Woodvine (Dr. Hirsch ), Don McKillop (Inspector Villiers). 97 min. Color. 35 mm.
  • Lobos, criaturas del infierno” (The company of wolves. Estados Unidos/Reino Unido, 1984). Dirigida por Neil Jordan. Producida por Chris Brown y Stephen Woolley. Escrita por Neil Jordan, basada en el cuento “The company of wolves” del libro "The Bloody Chamber", de Angela Carter. Fotografía de Bryan Loftus. Música de George Fenton. Diseño de producción de Anton Furst. Con las actuaciones de Sarah Patterson (Rosaleen), Angela Lansbury (Abuela), David Warner (Padre), Tusse Silberg (Madre), Micha Bergese (Cazador), Stephen Rea (Groom) y Terence Stamp (El Demonio). 95 min. Color. 35 mm.
  • "Bala de plata” (Silver bullet. Estados Unidos, 1985). Dirigida por Daniel Attias. Producida por Dino De Laurentiis y Martha Schumacher. Escrita por Stephen King, basada en su novela “Cycle of the Werewolf”. Fotografía de Armando Nannuzzi. Música de Jay Chattaway. Diseño de producción de Giorgio Postiglione. Con las actuaciones de Gary Busey (tío Red), Everett McGill (reverendo Lowe/hombre lobo), Corey Haim (Marty Coslaw), Megan Follows (Jane Coslaw), Robin Groves (Nan Coslaw), Terry O'Quinn (Sheriff Joe Haller) y Bill Smitrovich (Andy Fairton). 95 min. Color. 35 mm.
  • Lobo” (Wolf. Estados Unidos, 1994). Dirigida por Mike Nichols. Producida por Douglas Wick, Jim Harrison y Michele Imperato. Escrita por Jim Harrison y Wesley Strick. Fotografía de Giuseppe Rotunno. Música de Ennio Morricone. Diseño de producción de Jim Dultz y Bo Welch. Con las actuaciones de Jack Nicholson (Will Randall), Michelle Pfeiffer (Laura Alden), James Spader (Stewart Swinton), Kate Nelligan (Charlotte Randall), Richard Jenkins (detective Bridger), Christopher Plummer (Raymond Alden). 125 min. Color. 35 mm.
  • Feroz” (Giinger snaps. Estados Unidos/Canadá, 2000). Dirigida por John Fawcett. Producida por Karen Lee Hall y Steven Hoban. Escrita por Karen Walton y John Fawcett. Fotografía de Thom Best. Música de Michael Shields. Diseño de producción de Todd Cherniawsky. Con las actuaciones de Emily Perkins (Brigitte 'B' Fitzgerald), Katharine Isabelle (Ginger Fitzgerald), Kris Lemche (Sam), Mimi Rogers (Pamela Fitzgerald), Jesse Moss (Jason McCardy), Danielle Hampton (Trina Sinclair). 108 min. Color. 35 mm.
  • El Pacto de Lobos” (Le pacte des loups. Francia/Canadá, 2001). Dirigida por Christophe Gans. Producida por Richard Grandpierre y Samuel Hadida. Escrita por Christophe Gans y Stéphane Cabel. Fotografía de Dan Laustsen. Música de Joseph LoDuca. Diseño de producción de Guy-Claude François. Con las actuaciones de Samuel Le Bihan (Grégoire de Fronsac), Vincent Cassel (Jean-François de Morangias), Émilie Dequenne (Marianne de Morangias), Monica Bellucci (Sylvia), Jérémie Renier (Thomas d'Apche), Mark Dacascos (Mani) y Jean Yanne (Conde de Morangias). 142 min. Color. 35 mm.
  • Inframundo” (Underworld. Estados Unidos/Alemania/Hungría/Reino Unido, 2003). Dirigida por Len Wiseman. Producida por Gary Lucchesi, Richard Wright y Tom Rosenberg. Escrita por Len Wiseman, Danny McBride y Kevin Grevioux. Fotografía de Tony Pierce-Roberts. Música de Paul Haslinger. Diseño de producción de Bruton Jones.. Con las actuaciones de Kate Beckinsale (Selene), Scott Speedman (Michael Corvin), Michael Sheen (Lucian), Shane Brolly (Kraven), Bill Nighy (Viktor), Erwin Leder (Singe), Sophia Myles (Erika), Robbie Gee (Kahn). 121 min. Color. 35 mm.
  • Romasanta” (Romasanta, la caza de la bestia. España, 2004). Dirigida por Francisco Plaza. Producida por Brian Yuzna, Julio Fernández y Albert Martínez Martín. Escrita por Alfredo Conde, Alberto Marini y Elena Sierra. Fotografía de Javier Salmones. Música de Mikel Salas. Diseño de producción de Baltasar Gallart. Con las actuaciones de Julian Sands (Manuel Romasanta), Elsa Pataky (Bárbara), John Sharian (Antonio), Gary Piquer (Fiscal Luciano de la Bastida), David Gant (Profesor Philips), Maru Valdivielso (María). 90 min. Color. 35 mm.
  • La marca de la bestia” (Cursed. Estados Unidos, 2005). Dirigida por Wes Craven. Producida por Marianne Maddalena, Dixie J. Capp, Julie Plec y Kevin Williamson. Escrita por Kevin Williamson. Fotografía de Robert McLachlan y Don McCuaig. Música de Tom Hiel y Marcus Trumpp. Diseño de producción de Chris Cornwell y Bruce Alan Miller. Efectos especiales de Rick Baker. Con las actuaciones de Christina Ricci (Ellie), Jesse Eisenberg (Jimmy), Joshua Jackson (Jake), Portia de Rossi (Zela), Kristina Anapau (Brooke), Shannon Elizabeth (Becky), Michael Rosenbaum (Kyle). 97 min. Color. 35 mm.